Masaje-Infantil

Claves para relajar a tu bebé

¿Te apetece un momento con tu bebé? El tacto es el primer lenguaje del recién nacido, así que tienes una oportunidad perfecta para hacerle sentir a tu pequeño esas sensaciones placenteras que te produce un masaje con el que relajarte, con tranquilidad, con suavidad y con muchísimo amor.

Un masaje piel con piel

Aunque la necesidad de abrazos y caricias está presente durante toda la vida, la infancia es el período

más intenso, porque a través del tacto el niño comienza a relacionarse con el mundo exterior.

Nada mejor que un masaje para cuidar de nuestro bebé, relajarle y favorecer el vínculo afectivo entre los dos.

Aunque la mayoría de los bebés se sienten incómodos al estar desnudos los primeros días, es importante cogerle, mecerle

y acariciarle para hacernos con sus sensaciones. Pronto se acostumbrará y gracias al tacto le inspiraremos más confianza, seguridad y afecto.

Suave pero firme

El masaje se realiza de forma suave pero firme, con un ritmo tranquilo y con presiones que irán en aumento. También pueden incluirse movilizaciones

suaves de los brazos y piernas, terminando en las manos y pies con pequeños movimientos circulares.

El masaje se debe realizar cuando el bebé esté más o menos tranquilo. Evita el momento en el que tiene hambre o sueño.

Lo mejor es que lo hagas en una habitación tranquila, con una temperatura suave, ni frío ni calor, y procura que tus manos no estén demasiado frías. La duración del masaje debe adaptarse a la edad y a la receptividad del bebé. Nunca fuerces las situaciones con un niño. En un bebé el masaje dura muy poco, de cinco a diez minutos. Con la edad puede prolongarse progresivamente hasta veinte o treinta minutos.

Relajación en tres pasos

  1. Túmbate de lado junto a tu hijo vuelto el uno hacia el otro. Empleando el peso relajado de la mano derecha empieza a acariciar la parte superior de la espalda del bebé con un movimiento circular.
  2. Continúa este movimiento con suavidad a lo largo de la columna vertebral del bebé hasta llegar a la región lumbar.
  3. Aplicando la palma de la mano, masajea con suavidad la coronilla del bebé con un movimiento lento y circular.

Aceites que puedes usar:

La piel del bebé es muy sensible, con más terminaciones nerviosas que un adulto. La constante regeneración de células sanas mantiene la piel suave y húmeda, por lo que hay que tener mucho cuidado con los aceites que se utilizan. En un primer momento el masaje puede realizarse con la ropa puesta, pero más adelante podemos usar:

Aceite de pepitas de uva: famoso por su pureza y fácil absorción.

Aceite de almendras dulces: ligero pero un poco más denso.

Aceite de oliva: denso y bueno en la piel seca.

Aceite de girasol: (sólo orgánico) para bebés prematuros.

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Sobre el autor del artículo: María Arcas Sanz

Diplomada en Fisioterapia Experta en fisioterapia pediátrica ( máster de cadenas musculares en niños y bebés , Método Busquets en niños y adultos) Postgrado en Obstetricia y Uriginecología Nacimiento Fisiológico por Bernadette de Gasquet Formación de profesores en fisioterapia y fisioterapia respiratoria en Francia. Experta en nutrición y dietética.

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